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SENAFU

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“Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, en cuyo corazón están tus caminos, atravesando el valle de lágrimas, lo cambian en fuente cuando la lluvia llena los estanques. Irán de poder en poder verán a Dios en Sión”.

Salmo 84:5-7

Cuando el hombre que vive sin tener en cuenta a Dios, (aunque se llame cristiano) pasa por momentos difíciles física o anímicamente, moral o espiritualmente, no tiene recursos de real valía y la frustración alcanza su punto máximo. El hombre o la mujer comienza a sentir la angustia de su importancia y su consecuencia es la depresión que hace que algunos reaccionen buscando culpables o quizás los culpables realmente existan, pero lo cierto es que de todas maneras el “paso anímico” es tremendo y parece que no tiene solución.

Pero qué diferente es el cuadro de una persona que tiene a Dios en su vida, viviendo una vida cristiana real. Dice el Señor: “El da fuerzas al cansado y al que no tiene ninguna”...Isaías 40:29 y cuando parece que las cosas no tienen solución, aparece Dios para darnos la respuesta de la manera que no pensábamos y en la forma que no esperábamos. Es probable que tengamos que llegar a las lágrimas pero aún así, Dios estará sosteniéndonos.

Es probable que una amargura como las aguas de Mara, nos inunde pero el mismo Dios es quién cambiará las cosas y utilizando los mismos problemas o situaciones para, en ellos, manifestar su gloria por medio de sus hijos o en sus hijos. Cuando el creyente atraviesa el valle de lágrimas, tomado de la mano de Dios, la fuerza de su experiencia vivida le hace avanzar con convicción y nuevas fuerzas en pro del logro, que puede ser un proyecto de bendición para nosotros, para nuestras familias, para la iglesia o para otros que aún no conocen al Señor.

El manifestar de la gloria de Dios, ya no serán manifestaciones humanas, hechas en la carne sino hechas en el poder de Dios que actúa en nuestras vidas, a través del mismo Espíritu Santo que nos corrige, santifica y prepara, para que Dios obre más a través de nosotros. Al evaluar los hechos, veremos a Dios en las cosas realizadas, hechas por su poder.

¡Señor ayúdame a pasar el valle de lágrimas, pero también a verte obrar de poder en poder!

Daniel L. Bustamante

© CristiaNet.com - 2008

 

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